Anteriormente, un artículo de La Nación contaba la historia de ZoomAgri, la startup que pasó de ser una idea en un cuaderno a una herramienta digital para determinar la pureza varietal de la cebada.  Esa nota me despertó ganas de profundizar con ellos sobre algunos temas, para que los emprendedores que leen esta columna puedan conocer los desafíos de una startup y aprender de su ejemplo.

 

Lo primero que me llamó la atención es que ZoomAgri mira a un cliente bastante diferente al productor que está en el campo. La mayoría de sus clientes son corporativos y llevan mucho tiempo en el mercado; pero el desafío es el mismo que para otros emprendedores: aportarles valor,  solucionarles un problema, que puedan mejorar considerablemente un proceso y reducir sus costos.  Sin embargo el modo de abordar el desarrollo de la idea deja un aprendizaje para los que estén iniciando el recorrido: trabajar con el cliente.  “En nuestro caso, desarrollamos nuestros productos muy cerca de ellos (los clientes), por lo tanto cuando nuestras soluciones llegan a etapa comercial, lo único que queda es probar nuestra precisión. Cuando prueban nuestros equipos y ven los resultados, la adopción se facilita enormemente”, dice Fernando Martinez de Hoz, cofundador  de ZoomAgri. 

 

MVP e iteración: dos claves para ser ágiles

 

El MVP – o Producto Mínimo Viable, por sus siglas en inglés- es un producto o servicio con las características mínimas para comprobar que una idea de negocio funciona. El objetivo del MVP es obtener feedback de los usuarios, iterar y volver al mercado rápidamente. Para ZoomAgri este paso fue esencial en el desarrollo del producto final. “Creemos que es muy importante validar con el mercado antes de invertir demasiados recursos en el desarrollo de la tecnología. Una vez que esto ocurre, el primer objetivo es realizar un MVP. Esta es una primera versión de la solución, que lejos está de ser perfecta. Y posteriormente, iterar nuevas versiones rápidamente en base al feedback que vamos recibiendo” cuenta Martinez de Hoz. Esto nos deja un aprendizaje: la mejor opción es equivocarse rápido y a bajo costo para avanzar más rápido. 

 

Invertir en innovación, pero con fierros

Levantar capital es parte de las señales que indican el éxito de los emprendedores pero el proceso de fundraising requiere mucha preparación y tiempo. ZoomAgri ha tenido buenos resultados en este camino, cerraron dos rondas con excelentes inversores como SP Ventures, Artesian o Glocal.  Este esfuerzo vale doble, porque pocos fondos de inversión tienen una tesis en la que el hardware sea un componente. Fernando, que conoce bien el mercado, dice: “En nuestra opinión, es casi imposible pensar en una agricultura sin ningún componente de hardware. Si bien existen herramientas como imágenes satelitales y distintos desarrollos puramente basados en software, es importantísimo todo el equipamiento que se utiliza para realizar distintas labores y mediciones a lo largo de las cadenas agroindustriales”. 

 

Si hay pocos inversores que consideren al hardware como importante  y cada vez se piensa más en soluciones Software as a Service (SaaS), ¿Cómo logró ZoomAgri su éxito? Así lo explica Fernando: “La clave estuvo en nuestro modelo de negocios. Creamos un modelo en el cual vendemos software, utilizando los equipos como la herramienta de delivery de nuestras soluciones (los entregamos en comodato). Para hacerlo tuvimos que trabajar mucho para que nuestro dispositivo tenga el costo más bajo posible y que sea escalable”. 

Quiero cerrar agradeciéndole a Fernando por ser tan generoso con su tiempo y compartir su camino con otros emprendedores. Espero que nuestros lectores puedan aprender tanto como yo para que sean cada vez más los que se lanzan a la aventura de seguir transformando la agroindustria.